NVSCVDC Prólogo

NUBES VAGANTES SON CORTINAS

VAGAS DEL CIELO

Gora 

Prólogo

La isla de Crisoelephantina tiene unos ochocientos kilómetros de oeste a este y unos cuatrocientos kilómetros de norte a sur. Está situada en algún lugar del Atlántico, en un triángulo imaginario entre la costa occidental española,  Irlanda y Terranova. La única razón por la que no ha sido avistada hasta el día de hoy, ni aparece en los mapas, es porque se haya situada exactamente bajo la superficie del mar, invertida con respecto a las tierras emergidas, y solo es visible para aquellos que son capaces de hundir sus cabezas en el océano, para los que se ahogan de forma irremisible en sus aguas y también para aquellos otros que consiguen atravesar un puente sumergido que se encuentra en algún lugar de la costa occidental española, un lugar que muy pocos conocen. 

Una vez en la isla todo parece normal, como si no estuviera sumergida. La gente camina igual que sobre la tierra, respira igual y el horizonte se muestra de una manera muy parecida. La única diferencia es el suave color verdoso en el cielo, la luminosidad aterciopelada de las nubes y una cierta pesadez en el aire, como si atravesarlo supusiese un mayor trabajo que hacerlo en la atmósfera terrestre.
La isla es grande, variada y con una geografía cambiante, no solo por el hecho de estar sumergida sino también por las diferencias climáticas que se suceden de norte a sur y también de oeste a este. Las especies que la habitan no son muy diferentes de las que se pueden encontrar en el mundo real, en el mismo hemisferio. En cuanto a sus habitantes, sin embargo, encontramos una amplia variedad de razas y de mutaciones genéticas.
Al norte vivían varios pueblos. Uno de los principales era el de Rocadur, con su capital, Ravenport, junto a la costa. Era un pueblo que tenía como animal totémico el cuervo, y sus habitantes tenían algo de pájaro, aunque los habitantes de Balykchy y sobre todo los de Tyup tenían una apariencia que los asemejaba más a los insectos, sobre todo a las cucarachas, a las hormigas y a las mantis religiosas.
Junto a este estaba el pueblo de los Chüy, que tenían aspecto de lobos y de panteras, y más al oeste, en una zona inhóspita, estaba el condado de Ansí, más tarde dividido en dos, y que tenía como animal totémico el elefante. Pero en los últimos años los hombres con aspecto de cerdo habían llegado a proliferar tanto  que se habían hecho con el poder y habían relegado a sus antiguos dirigentes, los condes de Ansí, a su último reducto en el castillo de Oliphant, donde en otro tiempo vivieron Faith, Anselmo Schmitt y los hermanos Argimiro y Rosendo Adami y Ansí Klosowski, últimos descendientes de una extensa saga de aristócratas.  
Más hacia el sur había una zona montañosa, presidida por un alto volcán aún activo, que estaba permanentemente rodeado por una aureola de humo negro. En esa zona vivían varios pueblos nómadas, llamados comúnmente Titiriteros, que vivían en cabañas de madera o en carromatos, según fuera la estación.
Hacia el oeste había un pueblo con aspecto de buitres y de águilas. La mayor parte de estos formaban el país de Terek-Say. Después venían los habitantes del Aracmenistán, con una reina por gobernante, y los Bakten, aliados de estos, que tenían aspecto de crustáceos y caminaban agachados por el gran peso de su piel, de aspecto acartonado y con numerosos apéndices.
Una vez en la costa sur aparecía la tierra de Nemoland, habitada en su mayor parte por Titiriteros de las montañas, pero que tenía su centro en la ciudad de Nemoville, un enclave casi secreto donde en un tiempo lejano, en el siglo XIX, había recalado el capitán Nemo, con parte de su tripulación, a bordo del Nautilus.
El capitán Nemo había fundado una pequeña colonia con los marineros que no habían querido acompañarlo a su último viaje, a la isla Misteriosa, y poco a poco la ciudad había ido creciendo, había construido sus murallas, un potente castillo de pórfido rojo y una poco transitada línea de ferrocarril hasta el interior, a la ciudad de Última, en el interior de la isla.  
A este enclave, abandonado por sus anteriores habitantes, había llegado, en el año 2201, un jovencísimo Gora Vorontsov, que venía de Verjel Florido, un pueblecito de veraneo en la costa de Gerona, donde su abuelo, Darío Vorontsov, había construido un chalet de estilo oriental.
Dos años después, tras haber tomado un tren equivocado, llega, junto con sus amigos Anselmo Schmitt y Kalús McMilkman, a la ciudad de Nemoville, donde se asienta casi definitivamente, hasta su desaparición en el año 2205.
Dejando a un lado todos estos hechos, de los que luego hablaremos, cabe reseñar que la razón fundamental por la que tanto Gora Vorontsov como sus amigos habían llegado a la isla había sido la búsqueda de una muchacha que los tres habían conocido en diferentes circunstancias.
Esa muchacha se llamaba Faith. A Nice Pair Faith Flor del Campo Diosa de Oliphant Corazón del Mar Canción del Viento Pájaro de la Noche Ansí Klosowski y Ansí Gregotti Filadelfia Joaquina Amparo María Carmen Asunción Dueña de mí para siempre, como aparece citada en los papeles encontrado en el despacho de Kalús, en el primer piso del Hotel Riverside.
Faith era miembro de la tribu de los Titiriteros. Había nacido en un campamento de verano, junto a la ciudad de Última.
Así aparece citada en un  documento manuscrito, encontrado en el mismo archivo:
“Qué verano fue, no lo sé, pero un día desapareció de la tribu de los Titiriteros, en las montañas del Horizonte. Estos habían construido la aldea, una formación de cabañas mal apuntaladas, al pie de un peñasco sobre el que se alzaban las ruinas, aún magníficas, de una torre. El humo de las hogueras subía por entre las ramas de los árboles, de los fresnos aún verdes, en las tardes húmedas. Por el fondo de un estrecho valle se precipitaba un torrente de agua clara y fría. Desde allí se podían ver los rastros de Ultima, la ciudad de los dioses del destierro sobre las montañas cercanas, en la isla de Crisoelephantine, al otro lado del mar. Era una niña aun, tendría unos trece o catorce años. Su cabello rubio, casi albino, caía largo y ondulado en hermosos rizos sobre sus hombros. El rostro era afilado y sereno, dulce y firme. Los ojos eran azules, casi transparentes. Los pechos apenas nacientes, puntiagudos, ciertos. Las piernas flacas y largas, las manos huesudas, de dedos largos y uñas afiladas. Sabía tocar la ocarina, una ocarina que le había hecho su padre, un tipo venal, siniestro, que curtía pieles en las orillas del río, junto a los manantiales del Bisbi. Aquella tarde había bajado en dirección al mar siguiendo un camino estrecho, había dormido bajo los árboles, al abrigo de las rocas cubiertas de verdín, mientras sus padres la buscaban muy lejos de allí, hacia el sur, cerca de la ciudad de Última, pero nunca más la volvieron a ver. Pocos días después de salir de la aldea, llegó  junto a un río  que bajaba de las montañas.  Sobre el horizonte descubrió una línea azul, como nunca había visto hasta entonces. Pensó en una llanura de espejos, en un cielo sólido al final de la tierra, pues no había visto nunca el mar. A partir de aquel lugar el camino seguía al río por su margen izquierda, bajo los árboles. Anduvo un buen rato hasta que, cansada, sintió que el camino había comenzado a subir de una manera imperceptible, así que se tumbó en la orilla a descansar un rato. Metió los pies en el agua… Faith”.
Lo que a continuación sigue es el relato pormenorizado de estos hechos.
Básil Gianaclis, director del GVI (Gora Vorontsov Institute).



EL SETÈ CEL

Història certa dels set cels.
Set paradisos màgics i encantats.
Història certa dels set cels.
Set nius de pau, de glòria i de felicitat.
El primer cel és inventat:
el primer gran invent de la terrestritat.
El segon cel, imaginat
en una nit d’estiu a la vora del mar.
El tercer cel, dins d’un mirall
perfila les imatges d’un món ignorat.
I el quart cel és irreal,
com un oasi verd en un desert estrany.
Del cinquè cel res no se’n sap.
No hi ha notícies d’aquest cel tan amagat.
I el sisè cel està copiat
del cel setè que has engendrat dins del teu cap.

(Jaume Sisa)

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