viernes, 12 de septiembre de 2014

Viva el adn



El impulso de la mujer por conservar su pareja tiene una raíz económica: de esa manera se aseguran la manutención de su prole frente a la de las demás. La competencia entre mujeres es también pura economía. 

Frente a este impulso se encuentra el instinto del hombre por aparearse con el mayor número de mujeres posible. A diferencia de las mujeres, este impulso no tiene una raíz económica, sino estratégica, pues un hombre nunca puede estar seguro de la paternidad de su prole (a menos que haga un análisis de adn). De esta manera asegura su descendencia en mayor grado que sí se mantuviese monógamo.

Cualquiera de ambas posturas es legítima y responde a un impulso natural, lo que las hace inobjetables desde un punto de vista hiparxiológico.

Basil Gianaclis. Director del GVI.