lunes, 3 de marzo de 2014

La infinitud de los momentos



No se puede medir el tiempo absoluto si no en función del tiempo relativo.
Este último es la medida de todas las cosas.
Así, un viaje puede durar una hora pero su tiempo absoluto es infinito.
Gora Vorontsov. "Historia natural aplicada".
Esta frase aparentemente anodina de Gora Vorontsov contiene toda la esencia de su filosofía hiparxiológica. La vida es una sucesión de momentos infinitos; cada uno de ellos perfecto e inabarcable; cada uno de ellos un mundo en sí mismo. Quien haya vivido uno de esos momentos ha vivido ya un tiempo infinito. La vida, por tanto, es una suma de infinitos, casi exactamente como el mundo de los átomos, que viven en sí mismos una realidad sin fin.

El poder que otorga esta iluminación es tan grande que quienes la alcanzan pueden decidir y prever el momento de su muerte. Fue así como el propio Gora Vorontsov alcanzó el estado de perfección absoluta, la comunión con el universo. Un día estaba junto al mar, contemplando las olas. En ese momento decidió convertirse en hidra, su corazón dejó de latir e inició un viaje infinito hacia el más allá.
Básil Gianaclis. "The world upside down".